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Catástrofes naturales y seguro en Australia: ¿Ha llegado la hora de un sistema nacional de seguros de desastres naturales?
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Este artículo examina el marco legal y regulador de los seguros en Australia y las medidas concretas tomadas para gestionar los daños en los bienes derivados de desastres naturales. Al hacerlo se examinará cómo los recientes informes han recomendado la necesidad de una solución específica para seguros frente a catástrofes naturales.
Rachel Anne Carter
Ayudante ejecutiva de Investigación para el Director ejecutivo de Pool Reinsurance Company Limited (+).
1. Introducción
El seguro de la vivienda y sus contenidos en Australia suele cubrir el daño o la destrucción cuya causa sea robo, incendio, eventos relacionados con el viento, tormentas (incluyendo granizo) y, en algunos casos (cuando se especifica en el contrato del seguro), las inundaciones. La cobertura del seguro de inundaciones está disponible sobre una base denominada 'opt-out’ (es decir, que esa cobertura puede ser rechazada por el tomador). Aunque este modelo ha servido para que más personas (en particular, las predispuestas a adquirir un seguro completo) estén cubiertas por pólizas de seguro de inundaciones, deja sin resolver el problema de la falta de seguro y del infra-seguro a escala nacional.
El sector asegurador está regulado por la denominada Autoridad Reguladora Cautelar Australiana (2), así como por las normas incluidas en la Ley de seguros de 1974 (Commonwealth). Se establecen unas normas mínimas en la sección 8 de la Ley de la Autoridad Reguladora y de Supervisión Cautelar Australiana de 1998 (Commonwealth) para garantizar la estabilidad fiscal de los aseguradores (3). Se considera un delito penal para un asegurador tener menos patrimonio que el mínimo requerido. La aplicación de los requisitos cautelares se determina por la Autoridad Reguladora Cautelar Australiana según la denominada Norma cautelar GPS 110: Adecuación de Capitales. Los Artículos 24 a 34 de esta normativa prescriben los modelos económicos a aplicar a cada compañía aseguradora para determinar la adecuación de capitales. El montante del seguro directo, los activos o la cobertura del reaseguro está marcado, en gran medida, por la Autoridad Reguladora Cautelar Australiana según La Norma Cautelar GPS 112 Adecuación de Capitales: Medición de Capital. La Autoridad Reguladora Cautelar Australiana no dicta la estructura exacta de la disposición en tramos, sino que mide la adecuación de capitales.
En el ámbito nacional (Commonwealth), existen dos sistemas de compensación gubernamental de interés. En primer lugar, el gobierno australiano puede efectuar pagos discrecionalmente del Subsidio para Recuperación de Desastres a personas individuales que experimenten una pérdida de ingresos como consecuencia directa de desastres naturales. En segundo lugar, la compensación del gobierno australiano para recuperación de desastres se efectúa a particulares con el fin de cubrir los gastos de emergencia en los que se haya incurrido tras el acaecimiento de un desastre natural.
Los Acuerdos Nacionales de Asistencia y Recuperación de Desastres del gobierno australiano garantizan que la prestación de asistencia a los particulares se comparta entre la Commonwealth y los gobiernos de los estados o territorios. Existe una distribución de recursos a posteriori entre los niveles federales y estatales de gobierno, de tal modo que la magnitud de la intervención del gobierno australiano aumenta según el efecto económico del desastre. Bajo dichos Acuerdos, un estado australiano que sufra pérdidas superiores a un importe determinado decide en qué desea emplear los fondos para desastres.
Este artículo examinará ahora algunos eventos catastróficos recientes en Australia y la actuación durante esos eventos del sistema regulador y de seguros. El primer evento estudiado es el de las inundaciones de Queensland de diciembre de 2010 – febrero de 2011 y el segundo será el de los incendios del Sábado Negro de Victoria en febrero de 2009.
2. Estudio de caso: gestión de catástrofes por el sector asegurador australiano. Inundaciones de Queensland y ciclón Yasi
Durante las inundaciones de Queensland más del 78 % del estado resultó afectado, con más de 58.463 viviendas y negocios inundados y un volumen adicional de 72.203 reclamaciones a las aseguradoras (9) como consecuencia del ciclón Yasi. Debido al gran número de reclamaciones de seguros, el periodo medio para iniciar la tramitación de las reclamaciones fue de 28–35 días hábiles (en circunstancias normales, la tramitación de reclamaciones se iniciaría dentro de los 10 días hábiles) (10).
Después de las inundaciones de Queensland se pagó un “total de 31,7 millones de dólares a más de 360 unidades familiares, con pagos que iban de los 10.000 a los 280.000 dólares, con un desembolso medio de 87.657 dólares” (11). El criterio del gobierno de Queensland en relación con las ayudas tras las inundaciones difirió del tratamiento dado por el Gobierno de Victoria tras los incendios forestales del llamado Sábado Negro, en el que los pagos de los seguros se contemplaron al distribuirse las ayudas públicas.
3. Estudio de caso: gestión de catástrofes por el sector asegurador australiano. Los incendios forestales del Sábado Negro
4. Daños sufridos por los particulares
Aproximadamente una tercera parte (32 %) de los encuestados informaron que su vivienda fue destruida en los incendios. Las tasas de destrucción de viviendas fueron notablemente más altas entre los encuestados de las áreas de incendio de Murrindindi (46 %), Churchill (38 %) y Kilmore East (32 %) (18).Como los incendios del Sábado Negro constituyeron un evento extremo, fue inevitable que transcurriera algún tiempo entre su ocurrencia y el pago de la compensación de seguros. Los inevitables retrasos se debieron a la ausencia de una solución aseguradora específica para eventos catastróficos y del correspondiente procedimiento de gestión de las reclamaciones completado con un plan para la dotación de personal adicional en caso de necesidad. Éste fue uno de los puntos débiles que se evidenció tras los incendios.
Aunque más de la mitad de los costes fueron cubiertos por los seguros, la falta de cobertura todavía planteaba un problema. Inicialmente, las víctimas de los incendios del Sábado Negro, particulares, negocios locales y comunidades locales, tuvieron que asumir los costes restantes, aunque algunas pérdidas fueron aliviadas por la ayuda gubernamental y otras donaciones. Posteriormente, numerosos particulares iniciaron un litigio colectivo y recibieron una compensación en forma de soluciones extrajudiciales.
5. Coste económico total
6. Deficiencias del actual sistema regulador y de seguros
Actualmente, puesto que la falta de seguro o el infra-seguro es algo significativo, se están utilizando mecanismos alternativos de transferencia del riesgo. La falta de seguro o el infra-seguro en la propiedad residencial y su contenido surge en circunstancias en que los particulares no pueden (debido a su baja renta) o no desean contratar un seguro que cubra la integridad de las pérdidas que se derivan de los desastres naturales. Aunque algunos particulares no pueden proporcionarse una cobertura aseguradora, otras con fondos o renta disponible objetivamente suficientes para pagar primas de seguro (si lo presupuestan o lo ven como una prioridad) optan por no contratar. Estas personas pueden tener inadvertidamente un infra-seguro, bien por no considerar la posibilidad de dedicar fondos a contratar un seguro, o por no verlo como una prioridad. Asimismo, también pueden asumir un riesgo calculado infra-asegurando sus bienes mediante el pago de primas más económicas. Por lo general, la cuestión de la carencia de seguro o del infra-seguro es atribuida a la falta de acceso a una cobertura o a su escasa asequibilidad.
7. Limitaciones del mercado asegurador privado
El Comité Permanente de la Cámara de Representantes de Australia inició su informe sobre el funcionamiento del sector asegurador durante los Desastres con una crítica mordaz a la manera en que los aseguradores habrían afrontado los recientes desastres naturales:
Los demandantes no tenían dónde dirigirse ni ningún medio de compensación cuando no podían resolver sus reclamaciones de seguros de manera oportuna. Las víctimas de fenómenos meteorológicos extremos, en todo el territorio de Australia, se enfrentaron a retrasos inadmisibles en la evaluación de sus reclamaciones; desavenencias sobre el alcance y la amplitud de sus pólizas; una falta de información o comunicación de los aseguradores; discrepancias o inexactitudes en la evaluación de daños o informes de terceros, y esfuerzos puramente simbólicos en la resolución de controversias. Quienes intentaron hacer valer sus derechos en el laberinto de la tramitación de las reclamaciones se encontraron en el lado equivocado del desequilibrio de poder (20).Debido a la incapacidad para confiar plenamente en el sistema asegurador, o como resultado de la carencia de seguro o del infra-seguro, algunos particulares promovieron demandas colectivas como medio de compensar sus pérdidas cuando se sintieron incapaces de recuperar la totalidad de sus pérdidas a través del seguro. Existe una necesidad auténtica de dar solución a las deficiencias del seguro del riesgo de catástrofe en Australia para, en lugar de confiar en inciertos mecanismos tales como acuerdos extrajudiciales, utilizar el seguro como herramienta de distribución de los riesgos, que genera más certeza. En condiciones ideales, la solución implicaría el trabajo conjunto del Gobierno y el sector asegurador privado, tal como se describe a continuación.
8. Más allá de los inciertos mecanismos de financiación gubernamentales
9. Alternativas aseguradoras - Acuerdos Nacionales de Asistencia y Recuperación de Desastres
10. Alternativas aseguradoras - Demandas colectivas y acuerdos extrajudiciales
a) Incendios del Sábado Negro
Para ilustrar la magnitud de algunas de los recientes acuerdos extrajudiciales, se realizará ahora un breve examen de algunas de las demandas colectivas. En Perry v Powercor Australia Ltd (26) y Thomas v Powercor Australia Ltd (27), el acuerdo de compensación requería al demandado el pago del 55 % de las pérdidas sufridas por los demandantes como consecuencia de los incendios del Sábado Negro, con intereses de penalización desde la fecha de los procedimientos y el reparto de los costes judiciales. En el caso de Merieca v SPI Electricity (28), la compensación acordada incluía un 45 % de las pérdidas reclamadas por cada miembro individual de la demanda colectiva. La compensación total disponible para la totalidad de los miembros individuales de la demanda colectiva se estableció en 32,85 millones de $AU (29). En el caso de Place v Powercor Australia Ltd (30), la parte demandada pagó un 100 % de las pérdidas de los reclamantes, con los costes de intereses de penalización (31) y de parte de los costes judiciales (32). El caso de Matthews v SPI Electricity (33) dio lugar a una compensación total de 494,7 millones de $AU (34). Según este acuerdo, SP Ausnet convino en pagar a los demandantes la cantidad de 378,6 millones de $AU; Utility Services Corporation convino en pagar 12,5 millones de $AU, mientras que las partes asociadas con el Estado de Victoria, incluyendo la Policía de Victoria, la Autoridad de Incendios del país y del Departamento de Sostenibilidad y Medio Ambiente, acordaron pagar 103,6 millones de $AU en compensación (35). El 6 de febrero de 2015, la demanda colectiva de Murrindindi–Marysville acordó una cuantía de 300 millones de $AU(36) . En total, estos costes representaron una suma de dinero importante. Si el sistema de seguros hubiera abordado mejor las catástrofes naturales y proporcionado productos más asequibles, se hubiera dispuesto de una transferencia del riesgo más eficiente desde los particulares, compañías y departamentos gubernamentales a los aseguradores, que tendrían, a su vez, más capacidad de diversificación de los riesgos.
La consideración del Gobierno del Estado de Victoria o los instrumentos estatales como demandados sugiere que el Gobierno de Victoria pudiera ser el responsable de evitar los daños a las viviendas, a pesar de los esfuerzos de los servicios de lucha contra incendios y de los equipos de gestión de emergencias utilizados para extinguir los incendios. Puesto que estas materias se resolvieron de forma extrajudicial, no hubo ninguna oportunidad para que un tribunal especificase el fundamento de la responsabilidad legal del Gobierno de Victoria. Los gobiernos estatales y territoriales están obligados a gestionar las emergencias; no obstante, a no ser que se prescriba concretamente en la legislación, los particulares no tienen ninguna obligación legal de proteger su vivienda. Los servicios contra incendios y de emergencia estatales protegerán la infraestructura pública y privada. Dentro del contexto de los incendios del Sábado Negro, no existió ningún incumplimiento legal atribuible al Gobierno de Victoria en el desempeño de sus funciones. La magnitud sin precedentes del frente de los incendios, junto con otros factores como la velocidad y dirección del viento, implicaron que, a pesar del máximo esfuerzo de los servicios de emergencia de Victoria, se tardara muchos días en llegar a controlar los incendios.
Pese a la ausencia argumentable de una obligación legal, el doctor Eburn sugirió que debido a las responsabilidades impuestas al Gobierno de Victoria y los organismos gubernamentales, hubo presión para resolver los asuntos de forma extrajudicial. Esta responsabilidad moral/política reiteradamente alegada (37) se manifiesta en Victoria como un esfuerzo para establecer un modelo de litigio (38). Según las Directrices del Departamento de Justicia del Gobierno de Victoria, (Directrices de litigantes modelo: directrices sobre la obligación del Estado de Victoria para actuar como un litigante modelo), “el hecho de ser un litigante modelo requiere que el estado y sus agencias, como partes del litigio, actúen con plena corrección, de forma justa y en conformidad con las más altas normas profesionales. La expectativa de que el estado y sus agencias actúen como litigantes modelo ha sido reconocida por los tribunales” (39).
b) Inundaciones de Queensland
De forma similar, después de las inundaciones de Queensland, el Gobierno de Queensland fue objeto de demandas colectivas. El caso de Rodriguez & Sons Pty Ltd v Queensland Bulk Water Supply Authority (40) fue una demanda colectiva en nombre de propietarios de viviendas, arrendadores, propietarios de empresas y otros que habían experimentado daños en los bienes, pérdida de beneficios, reubicación temporal, reconstrucción o reparaciones como resultado de la inundación. La demanda contra Sequwater, Sunwater y el Gobierno de Queensland se basaba en la negligencia en el seguimiento de las predicciones de lluvia y en minimizar los efectos del desbordamiento de las presas de Wivenhoe y Summerset. A no ser que el caso establezca un nuevo precedente legal que imponga una obligación a los gobiernos estatales, éstos continuarán teniendo solamente responsabilidades morales/políticas y ninguna obligación legal en el ámbito de reparaciones por catástrofes naturales.
11. Hacia un sistema nacional de seguros para desastres naturales
Hasta la fecha, los informes han resaltado en gran medida la necesidad de un mercado asegurador privado viable. El sector asegurador privado tiene características inherentes que limitan su capacidad para proporcionar, en interés nacional, medios de asistencia y recuperación de amplia base tras una catástrofe natural. Existen fuerzas tanto por el lado de la demanda como por el de la oferta que dan lugar a una generalizada situación de falta de seguro y de infra-seguro.
En el lado de la demanda, la venta comercial de seguros y el funcionamiento de un mercado impulsado por la competencia sugieren que el seguro sería un producto muy solicitado si satisficiera las necesidades de la demanda y tuviera una estimación de precios adecuada. Lo que antecede supone que los consumidores del seguro tienen un comportamiento racional y son neutrales ante el riesgo. La neutralidad ante el riesgo implica que el consumidor solamente se aseguraría en el caso de que obtuviera beneficios del seguro. Es decir, el valor atribuido a la mitigación en el riesgo debe ser igual o superior al coste de la inversión financiera en la adquisición del seguro antes de que el consumidor llegara a considerar esta compra. En un mercado asegurador eficiente, de competencia entre aseguradores, se espera que se produzca la competencia entre aseguradores para llegar a ese resultado. Sin embargo, el hecho de que muchos particulares no posean una cobertura aseguradora sugiere que pudieran no cumplirse los supuestos de racionalidad y aversión al riesgo.
En el lado de la oferta, los aseguradores actúan como entidades comerciales (41). La necesidad de los aseguradores de mantener reservas de capital y características institucionales pertinentes, incluyendo los aspectos de contabilidad, tributación y riesgos asumidos, hace que los aseguradores sean reacios a desarrollar productos de seguro para catástrofes (42). Aunque existe capacidad dentro del mercado del seguro comercial para ofertar seguros que cubran eventos catastróficos con tarifas de prima más bajas, debido a un mercado 'blando’, su duración no está garantizada (43). Por el contrario, el seguro es cíclico, con previsiones de que el mercado se endurecerá, con menos capital y precios más altos en el futuro. Sin embargo, si el mercado permanece 'blando’, pueden aparecer situaciones inadecuadas, incluyendo la antiselección y la incapacidad para reducir el riesgo moral.
A diferencia de los mercados aseguradores privados, el uso de un sistema público para catástrofes naturales resolvería gran parte de los problemas, tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda. En el lado de la demanda, existe espacio para crear un sistema nacional obligatorio, con lo que se evitaría el problema de prácticas irracionales por parte de los consumidores. La obligatoriedad puede incentivar el funcionamiento de un sistema de catástrofes naturales. En el lado de la oferta, se podrían contener los precios y los requisitos de reserva de capitales, y con un sistema público se podrían evitar los factores institucionales que afectan al sector asegurador privado, dependiendo de la forma en que esté estructurado dicho sistema.
12. La coordinación nacional de los desastres y el sistema nacional de seguros propuesto para catástrofes naturales
13. ¿Cómo sería un sistema nacional de seguros para desastres naturales en el contexto australiano?
La idea de una interacción entre el sector asegurador y el gobierno fue apoyada por el Director General de Asuntos Corporativos de Allianz Australia, Nicholas Scofield. Dentro del contexto del seguro de inundaciones, Scofield sugirió que crear un fondo de reaseguro gubernamental o un mecanismo de seguro similar que facilitara el seguro de inundaciones sería preferible al status quo, a condición de que se pusiera en práctica dentro de los límites actuales del régimen del seguro. Declaró que considera “la falta de reacción del Gobierno en relación con la cuestión de la asequibilidad como 'una oportunidad perdida”’ (47). Scofield se centró en la necesidad de alguna solución para trabajar con el sector asegurador (48).
Las razones más comunes que apoyan la creación de sistemas nacionales para el riesgo de desastres son el fallo de los mercados aseguradores privados en lugares específicos de alto riesgo, eventos catastróficos extremos, o una combinación de ambos. Durante los cinco últimos años Australia ha sufrido desastres naturales que representan costes sin precedentes para la comunidad. En combinación con las carencias identificadas del mercado asegurador privado para gestionar la asistencia y la recuperación en interés nacional, estas circunstancias pueden crear una ”tormenta perfecta” para una transición hacia un sistema nacional de seguros para catástrofes naturales.
Una posible solución podría ser crear un sistema que se concentre en proporcionar una cobertura aseguradora para viviendas. Puesto que Australia está expuesta a una diversidad de riesgos catastróficos, como es el caso también de Nueva Zelanda, España y Francia, puede ser apropiado crear un sistema nacional de seguros de desastres naturales que proporcione cobertura aseguradora para varios eventos catastróficos (como, por ejemplo, inundaciones, tempestades de viento, terremotos, etc.). El propuesto sistema nacional de seguros para desastres naturales podría aplicarse a escala nacional para garantizar que se cumplen los requisitos constitucionales. De este modo, podría proporcionar cobertura a todos los australianos con independencia del estado o territorio en que residan. La creación del sistema propuesto evitaría continuar con el status quo, en el que la cantidad de recursos dedicados por un estado o territorio a la provisión de asistencia y recuperación está actualmente dentro de la prerrogativa de ese estado o territorio, lo que puede dar lugar a resultados incongruentes. Al proporcionar una compensación homogénea a nivel nacional, el sistema de seguro nacional para desastres naturales eliminaría incertidumbre e incoherencia.
14. Acceso y asequibilidad
Una opción es que el sistema nacional de seguros para desastres naturales propuesto sea obligatorio. La obligatoriedad resolvería algunos de los problemas de antiselección y aseguraría que todos los australianos tuvieran acceso a una cobertura de seguro. La propuesta actual de un sistema nacional de seguros para desastres naturales necesitaría no obstante garantizar una cobertura asequible, capaz de proporcionar estabilidad fiscal, de modo que el sistema pudiera continuar funcionando a medio o más largo plazo. Aunque la estabilidad fiscal requiere una previsión de permanencia en vigor del sistema en el futuro, dicho supuesto podría lograrse sobre la premisa de un sistema que operaría hasta que el sector asegurador estuviese dispuesto a proporcionar una cobertura asequible para catástrofes naturales a todas las propiedades australianas.
Conclusión
La infraestructura aseguradora actual en Australia y la necesidad del sistema nacional de seguros propuesto para desastres naturales
El marco regulador y legal en Australia para la cobertura de viviendas y sus contenidos contra catástrofes no es algo aparte del sistema de seguros que cubre las contingencias estándar. La legislación aplicable es la Ley de contratos de seguros de 1984 (Commonwealth). Aunque el sistema funciona adecuadamente para las contingencias ordinarias, los recientes eventos catastróficos, como los incendios del Sábado Negro y las inundaciones de Queensland, indican que sería preferible tener un sistema de seguro diferente para catástrofes naturales.
Varios estudios han identificado las áreas que podrían revisarse y reforzarse, incluyendo acceso, asequibilidad, gestión de reclamaciones, retrasos y discrepancias. Algunas de las recomendaciones que se derivan de los estudios han sido aplicadas, como la introducción de una definición uniforme de inundación para evitar equívocos. Sin embargo, existen muchas otras que todavía requerirían atención y una solución específica. Sobre esta base, en concordancia con las recomendaciones de recientes estudios, este artículo recomienda la implantación de un sistema nacional de seguros para desastres naturales. La estructura y formato del sistema necesitaría una consideración y debate adicionales. Con el fin de que dicho sistema sea válido constitucionalmente se necesitaría que operara a escala nacional. Además de las cuestiones de validez constitucional, un beneficio adicional de este funcionamiento a escala nacional sería el de mitigar la antiselección y, al hacerlo así, proporcionar una base económica estable sobre la que el sistema pudiera cobrar primas e incrementar las reservas de capital.

Durante las inundaciones de Queensland más del 78 % del estado resultó afectado, con más de 58.463 viviendas y negocios inundados y un volumen adicional de 72.203 reclamaciones a las aseguradoras como consecuencia del ciclón Yasi.

Un segundo evento catastrófico notable fue el de los incendios forestales del Sábado Negro en Victoria. Estos sucesos ocurrieron en febrero de 2009 y produjeron la muerte de 173 personas, la destrucción de unos 4.300 Km2 de terreno y 10.280 reclamaciones de seguros por daños en los bienes. El coste total de los incendios del Sábado Negro superó los 4.000 millones de AU.
